Comer insectos: un desafío nutricional para Colombia

Comer insectos: un desafío nutricional para Colombia
  • En Departamentos como Santander y el Amazonas, se preparan exóticos platos, con insectos que contienen altos valores nutricionales en proteínas, lípidos y calcio, bajos en colesterol.
  • La hormiga culona, de las preferidas en la mesa de los comensales

Comer insectos: un desafío nutricional para Colombia. La entomofagia o consumo de insectos, es una práctica muy común que se da en regiones de Asia, África y en algunos países de Latinoamérica y, aunque en Colombia no es un hábito frecuente, departamentos como Santander y Amazonas, ofrecen diversas clases de insectos con altos valores nutricionales en proteínas, lípidos, calcio e incluso, bajos en colesterol, algunos de los cuales hacen parte de variados y exóticos platos que resaltan la gastronomía nacional.

Frente a este escenario y con el ánimo de dar a conocer el trabajo y consumo de algunos insectos como importante fuente de nutrientes y apropiación de patrimonios gastronómicos, el programa de Gastronomía y Culinaria de Areandina realizó el II Foro Iberoamericano Desarrollo y Panoramas Gastronómicos: Oportunidades y perspectivas de la entomofagia para la seguridad y soberanía alimentaria, que contó con la participación de Viviana Nariño Bernal, directora del programa Gastronomía y Culinaria de Areandina; Luis Antonio Marín, docente investigador del programa Gastronomía y Culinaria de Areandina; Daniel Velandia, zootecnista con énfasis en producciones entomológicas para consumo animal y humano y, Carolina Romero, gastrónoma de la Universidad de La Sabana y magíster en Gestión y Desarrollo Rural de la Universidad Nacional de Colombia.

Aquí, algunas de sus conclusiones:

Hambre y seguridad alimentaria

La disponibilidad de alimentos, el acceso de las personas a ellos y el consumo nutricionalmente adecuado, son tres pilares sobre los que se asienta el concepto de seguridad alimentaria. De acuerdo con la gastrónoma Carolina Romero, este concepto nacido en la década de los años 70, ha incorporado diferentes variables económicas y socioculturales que han sido planteadas por la Organización de las Naciones Unidas, con el objetivo de erradicar la hambruna global.

“La soberanía alimentaria es el derecho de cada pueblo a definir sus propias políticas agropecuarias. En materia de alimentación, a proteger y reglamentar la producción nacional y el mercado doméstico a fin de alcanzar las metas de desarrollo sustentable, así como a decidir en qué medida quieren ser autodependientes e impedir que sus mercados, se vean inundados por productos excedentarios de otros países”

Carolina Romero, gastrónoma

Para la investigadora, los insectos hacen parte de esa cultura material e inmaterial de los pueblos, así como evitar el uso de productos agrotóxicos que pueden tener consecuencias en los sistemas hídricos.

“La diversidad alimentaria nos permite entender las relaciones culturales que se logran tejer en las regiones étnicas y campesinas, entender los usos alimentarios donde los insectos son usados como ingredientes para crear diferentes salsas, guisos y aperitivos, entre otros. Tenemos que empezar a cocrear y demostrar que, tanto para ellos como para nosotros, es importante. La alimentación es un acto político que nos permite entender un territorio y saber que hay una historia detrás de cada plato que nos llevamos a la boca”

Gastrónoma

La hormiga culona, de las preferidas

En Colombia, la entomofagia, consumo de insectos por los seres humanos, tiene oportunidades. El Atta laevigata u hormiga culona y la Larva mojojoy, son especies que se han convertido en referentes culturales de mayor exportación y, aunque tienen alta calidad de proteínas y nutrientes y su producción es bastante exótica por su temporalidad, estas especies no se pueden replicar en un laboratorio.

Comer insectos: un desafío nutricional para Colombia. La hormiga culona, de las preferidas en la mesa de los comensales colombianos y extranjeros
Comer insectos: un desafío nutricional para Colombia. La hormiga culona, de las preferidas en la mesa de los comensales colombianos y extranjeros

“En el caso de la hormiga culona, para consumirla se necesita captura en vuelo nupcial, es decir, cuando las hembras buscan aparearse para generar nuevas colonias; algo que no es constante durante el año sino en ciertas épocas y depende de factores ambientales o lo que suceda dentro de las colonias. En el caso del mojojoy, son insectos que, aunque generalmente están en la región amazónica del país, crecen y se alimentan de diferentes tipos de palmas”.

Daniel Velandia, Zootecnista

Escarabajos, cucarachas y grillos en el menú

Para el investigador, además de las hormigas y larvas, existen otros tipos de insectos que ofrecen riqueza nutritiva como el Tenebrio molitor, un escarabajo que habita en diferentes regiones como el altiplano cundiboyacense que se alimenta de materia orgánica o residuos de cultivos, el Elodes obscura, una cucaracha con 60% de proteína y 30% de lípidos lo cual favorece temas alimentarios o el Acheta domesticus o grillo doméstico, insecto de gran consumo por su alto nivel de proteínas y lípidos.

Insectos, ingredientes en arepas y tamales

La práctica de comer insectos se ha convertido en un verdadero desafío para muchas personas, por lo que aquellos que los consumen, podrían estar relacionados por la zona en la que viven. En regiones tropicales cálidas donde hay abundancia de insectos, las personas tienen el hábito de comerlos a lo largo de su vida, además de su facilidad para atraparlos y usarlos como ingredientes en sus platos.

“Se ha generado cierto tabú de que algunos insectos no son limpios. Es un desafío con el que hemos trabajado durante años para romper esas barreras y acercar más al insecto al público común. Conocer más a fondo sus propiedades alimenticias, diferentes maneras de cocción y extraer de ellos un valor nutricional en la que se pueden preparar arepas, tamales y variadas recetas”.

Zootecnista

El desafío de Colombia

“Los insectos tienen grandes capacidades nutricionales, de resistencia y facilidad de crianza. Por lo tanto, son una opción muy viable para el desarrollo de fuentes alimentarias en tiempos de crisis global como los que vivimos”.

Luis Antonio Marín, docente investigador

Recuperación ambiental de sus hábitats

En Colombia, se hace necesario y urgente reflexionar sobre los productos silvestres, dado que estos se dan en ecosistemas altamente vulnerables en términos medioambientales y, por tanto, hacen parte de la subsistencia y de sus alternativas alimentarias. 

“Colombia es un país que enfrenta diversos retos para garantizar la preservación de sus ecosistemas, es importante analizar en profundidad cómo articular a las comunidades en estos procesos a la hora de generar estas propuestas, ya que son ellos los herederos de estas prácticas culturales y alimentarias. Por eso, es necesario crear estrategias para el cuidado y rehabilitación de estas zonas donde habitan los insectos”.

Viviana Nariño Bernal, directora del programa Gastronomía y Culinaria de Área Andina

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